Tan solo un abrazo
Sí, estaba ahí, pero no lograba sentirme yo misma, miraba alrededor y todo me parecía extraño, repugnante. Era la misma casa, el mismo lugar donde había vivido por 16 años, pero por primera vez lo estaba viendo tal como era.
Siempre supe que no me agradaba, que me tenía que ir lejos, pero por en un segundo ese día logré verlo, y la repulsión que me causó no fue la misma que siempre había sentido, era más bien una extraña dulzura, enigmática quizás, pero ese día, ese momento, ese segundo, sentí ganas de permanecer ahí, por mas tiempo.
Me sentí pequeña, traidora, disgustada, y con una melancolía y tristeza insostenibles, todo había cambiado, mis planes, mis sueños, mis expectativas y mi futuro entero, solo por un segundo, un segundo en el que sentí el amor que no sentía hace mucho tiempo, imposible precisar cuanto, porque la ajetreada vida que llevábamos todos en ese hogar no nos permitía contar, ¿cuándo fue la última vez que le conté un secreto que me importara a ella? ¿cuándo fue la última vez que ella me preguntó como me sentía realmente? Simplemente imposible decirlo.
Ese segundo me puse a recordar, rememorar cuando me tambaleaba al caminar, cuando no existía el miedo a la vida, cuando el tiempo simplemente no importaba, cuando pasara lo que pasara ellos iban a estar ahí conmigo. “Como han cambiado las cosas” esa fue la frase que se me quedó en la cabeza y que todavía permanece y resuena cada vez que respiro.
Y por fin lo descubrí, la pesadilla comenzó cuando crecí, cuando conocí el egoísmo más allá de jugar con el juguete que quisiera, tal vez era lo mismo, pero en una versión un poco más avanzada.
De eso se trata el amor.
Y ahora, que sentí ese abrazo maternal me quiero quedar, y no me siento preparada para avanzar y correr a donde siempre he querido, todo por tratar de recuperar algo que sé que jamás tendré, pues fue tan sólo un abrazo, y que no significó nada al revés… pero yo, quede más confundida de lo que usualmente estoy.
