Reminiscencia
En el patio habia una pelota, sucia y roñosa por el paso de los años, no podría precisar cuantos años llevaba esa pelota sobre el jardín, nunca la sacaraon, quizás por flojera, quizás porque les recordaba los años en que la alegría flotaba por el aire de ese jardín, cuando se oían los gritos de los cuatro niños corriendo, y ella llámandolos a tomar la once. Pero de eso habían pasado ya muchos años. Ahora la casa estaba sombría, gris, era una casa astuta, llena de recuerdos y se notaba aún en el aire que alguna vez alguien había sido feliz ahí.
Mariela, estaba sentada en el living de esa casa, recordando los viejos tiempos, cuando los niños todavía eran niños, y ellos todavía se amaban... intentó escudriñar en su mente y su alma para poder recordar el momento preciso en que dejaron de ser tan felices como solían serlo. Los "niños" ya tenían sus vidas, y sólo eran aves que volaban cerca de vez en cuando, que llegaban con caricias robadas y amor mentiroso; y ellos, sólo eran dos extraños que vivían en la misma casa, y aunque dormían en la misma cama ya no podían llamarse una pareja, nunca discutían, nunca se gritaban, nunca se tocaban, nunca se besaban, y hace ya mucho tiempo que no se abrazaban; sólo existía el roce incómodo que podía sentir ella de vez en cuando en el hombro, cuando Ricardo le decía buenas noches... y luego se daba la vuelta y no sabían más el uno del otro.
Ricardo, por su parte veía la televisión y se preguntaba mirando su cigarrillo si este mes, el de su cumpleaños, Mariela lo abrazaría por última vez. Él bien sabía que el amor ya no existía; pero tenía la leve intuición de que si quizás lograran mirarse a los ojos por una vez encontrarían algo uno en el otro que rescatar, y quizás podrían crear la falsa ilusión de un amor ya extinguido.
Mariela seguía absorta en sus pensamientos cuando sonó el celular, Ricardo lo notó, pero no dijo nada, ambos sabían quien era, ella miró la pantalla "Juan José llamando" y dudó por unos instantes se debía contestar enfrente de Ricardo, pero decidió que a estas alturas ya poco importaba lo que pudiera pensar, si la realidad había alcanzando más de lo que Ricardo pudiera imaginar; de hecho, no supo porque seguía durmiendo en esa cama, con ese extraño al que alguna vez ella había amado. Contestó, habló en el volumen exacto para que Ricardo pudiera escuchar, y él, no dijo nada; cuantas ganas tenía ella de que dijiera algo!! y lloró, y lloró más, y pasó una hora y cuarenta minutos entre sollozos callados, tiempo en el cuál Ricardo sólo prendió tres cigarrillos más.
[...]

1 Comments:
wuau...
ems....
miss you
coldplay -warning sign
for you....
eso tk!!!
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