Parecidos
Sonreiste, sin pensar, te saludó y tu sólo sonreiste, no respondiste de ninguna otra forma, porque tu cuerpo no fue capaz de hacerlo, no sabias si estabas anonadada, impresionada o simplemente en un estado de shock indescriptible, que nadie entendió. Pero yo sí, yo fui capaz de notarlo, tu sonrisa tenía ese gesto tan característico tuyo de estar recordando algo, nunca supe si lo que recordabas te causaba alegria o no, solo sé que inmediatamente te diste cuenta de que era igual a él... los mismos ojos, el cabello peinado de la misma forma, la sonrisa igual de intensa y yo lo noté, pensé exactamente lo mismo que pensaste tu, que quizas era una nueva oportunidad, que tal vez esta vez ganaría, que tu y yo ganaríamos; pero nos equivocamos, no hay un juego donde ganen tres. Y sin saber que tendríamos que elegir, ambas queríamos ganar.
Él se acerco con paso tranquilo, con sus pies adornados con unas zapatillas desabrochadas, sus piernas cubiertas por unos jeans gastados, y su torso por una polera negra, sin adorno alguno, no llevaba nada más... los bolsillos estaban vacíos y sus ojos reflejaban libertad, tranquilidad, justo lo que buscábamos por tanto tiempo. Pidió un cigarrillo, y tu se lo diste, pregunto por fuego y esta vez fui yo quien respondió, la combinación perfecta pensamos las dos. Se alejó, miró hacia atrás y sonrió, pero ninguna logró responder a esa sonrisa... lo que ambas pensabamos es que era igual a él, sin saber que nos equivocabamos y nos envolviamos en nubes de falsas ilusiones.
Caminamos por las calles desiertas, iluminadas en su justa medida, hablando de su increíble parecido, y de como jugaríamos con nuestras mentes para volverlo a ver.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home