No, realmente no sé que hora era, ni menos que buscaba yo en aquel lugar; pero estaba sola, mi mente desnuda, mi corazón también. Y así me sentía en tu presencia.
Era precioso, sí, precioso, como esas caricias inexistentes, esas que llenan de alegría las alas que tengo escondidas, escondidas para ti.
Porque lo necesito, porque sé que puedo descubrirte, y que estás lejos... o quizás no.
Pero ahora, ahora respiro, y repito en mi mente las palabras dulces que me dejaba el licor de mi propia imaginación, esa que me seguía de niña... esa en la que existían personajes amados que sólo yo conocí y pude ver.
Te necesito, una y otra vez a mi lado, y espero, a que llegues, a que sueñes junto a mi.
Necesito de tus risas, de tus abrazos... de tus manos solitarias, de tu mirada perdida, de tus sueños de cristal, de tu sensibilidad de lagrimas, de tu hombro sincero, de tu amistad y de tu amor.
Y sigo aquí, con tan solo una sonrisa para entregarte, y puedo regalarte muchas más... si quieres... y si no las quieres existen solo para ti.
Existen en mi corazón y en mis ganas confusas de sentir tu piel una vez más.
Si me acompañas con tus manos ahora, te tendré acaso mañana?
